"Si buscan una experiencia de hospedaje en plena selva, este hotel es una excelente opción. Las habitaciones superiores son cabañas integradas en la selva tropical, rodeadas de naturaleza, donde se escuchan los sonidos de los animales y es posible observar cocodrilos en la laguna.
Las habitaciones están muy bien diseñadas, son cómodas y cuentan con baños amplios. La ducha, con vistas a la laguna y una sensación de estar al aire libre, es uno de los detalles que hacen especial la estadía.
El restaurante ofrece un menú reducido, pero suficiente, con opciones que incluyen ingredientes locales y platos más convencionales.
El personal es sumamente amable y atento. Toda la logística se coordinó a distancia por teléfono, desde el traslado del aeropuerto hasta las excursiones a los principales sitios turísticos, lo que hizo todo mucho más fácil.
La ubicación es ideal: está a unos 15 minutos del aeropuerto y de la Isla de Flores, lo suficientemente cerca para desplazarse con facilidad, pero lo bastante alejado para disfrutar de la tranquilidad y el silencio de la selva. Además, ofrece una buena relación calidad-precio y se encuentra en la ruta hacia Tikal, por lo que resulta muy conveniente para organizar la visita.
Como único detalle a tener en cuenta, aunque el anuncio menciona un spa, los servicios disponibles son solo masajes.
En definitiva, una excelente opción para quienes quieren disfrutar de la naturaleza sin renunciar a la comodidad ni gastar de más."